CAMERON
—Que no soy hijo del tío Jacob. Soy hijo de mi padre. —Atraje la carpeta que había traído, la abrí y se la extendí—. Mira, ahí lo dice.
Mamá bajó la vista, tomó la carpeta y comenzó a leer, y al llegar al final, pude ver como la tristeza la invadía y los ojos se le llenaban de lágrimas.
—Por desgracia, me hiciste tanto daño que no sé si algún día pueda perdonarte. Para empezar, si no hubieras actuado con egoísmo en primer lugar, yo no habría perdido a mi esposa y a mis hijos, a unos niñ