GIANNA
La temida pregunta llegó, y me pasmé por unos segundos, sin saber qué hacer.
—Vik, te dije que no te diré todo por ahora… no estás en condiciones de…
—Lo estoy, ¿sí? Déjame saber lo que sabes, no te preocupes por el estrés. Ya estoy suficientemente estresado ahora con solo estar tirado en esta cama sin poder casi moverme.
Fruncí el cejo y resoplé. El doctor, su psiquiatra, había sido bastante específico, pero pude entenderlo. Al final, yo fui la que estuvo presta a tomar un vuelo justo d