81. Estaba jodidamente preocupado por ti
Jack parecía un león hambriento en el pent-house, con el bendito móvil en la mano y a todo el m4ldito equipo de seguridad con sus trabajos pendiendo de un hilo.
— Señor, está subiendo — le informó Kiliam en el oído, igual de tenso que él. ¿Cómo era posible que estuviese sucediendo eso?
Cuando las puertas del elevador se abrieron y ella llegó con una sonrisa, ansiosa por verlo y fundirse en sus labios, se quedó pasmada en el vestíbulo al ver a todo el mundo allí, a la expectativa. Suspiraron de