47. Yo estoy dañado por dentro
Pocas eran las veces que Kira había visto a Jack vestido de forma casual. Esa era una de esas veces. Estaba enfundado en un jean oscuro y camisa de botones azul, encima, una cazadora que lo hacía lucir arriesgado y guapísimo, además del cabello desordenado y la incipiente sombra de una barba recién afeitada.
Cuando se cazó a sí misma, observándolo demasiado, apartó la mirada en un pestañeo y cerró la puerta detrás de sí.
No era buen momento para que las hormonas comenzaran a hacer de las suyas.