Mundo ficciónIniciar sesiónNo supe cuál era la reacción que debía tener en ese instante, pero lo único que hice fue salir de la habitación y correr hacia él.
— ¡Máximo!
Su espalda erguida se detuvo en frente en mí, y luego de unos cortos segundos me encaró.
La expresión que me ofreció su rostro fue indiferencia y severidad.
— ¿Desde qué momento dejé de ser el señor Kahle







