Capítulo 30— Arrepentimientos
Narrador
Habiendo pasado un par de horas tras la visita inesperada de Eira, Killian no podía dejar de pensar en ella. Sabía que había hecho lo correcto la noche anterior al ayudarla a bajar la fiebre, pero ¿por qué sentía que ella lo hacía más vulnerable?
Colocándose de pie tras horas y horas de trabajo, en las que se sumergió en montones de documentos, recordó la cena que tendría con ella, a la que jamás llegó debido a un malestar de Sofía, que él estaba convencido