Capítulo 27.
Realmente no me molestaba desnudarme.
Erik me había quitado los pocos remilgos que tenía cuando lo conocí, así que desnudarme frente a un lobo no era precisamente algo que me quitara el sueño. Sin embargo, no podía evitar sentir curiosidad por la orden de Kaelen y, sobre todo, por el motivo detrás de ella.
Ante su indicación, comencé a desabrochar lentamente los botones de mi uniforme.
Escuché que el rey gruñía algo que no alcancé a entender.
Levanté la mirada, pero antes de que pudiera pregunt