Capítulo 15.
Me acerqué con calma hasta la pila de troncos.
Sentía la mirada del rey clavada en mi espalda. La de Zero también.
No necesitaba girarme para saber que ambos estaban esperando el más mínimo error.
No querían comprobar cuánta fuerza tenía. Querían descubrir si sabía utilizar un hacha lo suficiente como para dejar mis manos así.
Me detuve frente a la leña y recorrí con la vista los troncos hasta escoger uno de tamaño mediano. Lo coloqué de pie sobre el tocón que utilizaban para partirlos y, solo