Capítulo 65
Magnus
Ella se quedó dormida por puro agotamiento, con el rostro hundido en la almohada y los hombros aún sacudiéndose por espasmos residuales de su llanto. Me senté en el borde de la cama, observando cómo su respiración se estabilizaba. Me permití un gesto que Dominic ya no haría: le acaricié el pelo, apartando los mechones húmedos de su frente con una delicadeza que mis manos de guerrero rara vez practicaban.
Ella se removió en sueños, murmurando un nombre que ya no le pertenecía