63.
RAQUEL
Salgo del baño con el cabello todavía húmedo, envuelta en la bata que encontré colgada detrás de la puerta. No es mía. Nada aquí lo es. Camino descalza por el pasillo siguiendo la idea simple de buscar algo para desayunar, algo que me ancle a lo cotidiano y no a todo lo que pasó ayer.
Cuando llego a la sala, me detengo.
Michael está sentado en el sofá, inclinado hacia adelante, con los codos apoyados en las rodillas. La televisión está encendida, el volumen bajo, pero suficiente para re