104..
MICHAEL
La casa vuelve a recibirme con ese silencio que ya no es del todo silencio.
Ahora está lleno de pequeños sonidos que aprendí a reconocer incluso antes de cruzar la puerta.
El leve murmullo de uno de los bebés.
El roce de una manta.
Pasos suaves en el piso.
Cierro la puerta detrás de mí con cuidado, dejando las llaves sobre la mesa como siempre, y por un momento me quedo quieto en el recibidor, soltando el aire lentamente.
Pasé todo el día en el hospital.
Con Raquel.
Vi cómo lograba dec