Mientras tanto, en el otro extremo de la pista, Sarah intentaba buscar una grieta en la armadura de Maxwell.
—¿Aún recuerdas la canción del aquel evento dónde nos conocimos? A veces pienso en lo que dejamos atrás.
Maxwell la miró como si fuera un insecto molesto. No redujo la distancia entre sus cuerpos ni por un milímetro.
—Lo único que dejamos atrás fue mi tiempo perdido contigo, Sarah —respondió él con una sonrisa sarcástica—. No te gastes. Mirarte ahora solo me confirma que tomé la mejor de