Presente
Duncan le echó un vistazo de reojo a Leslie y no pudo evitar reír, pues esta roncaba boca arriba con el estómago levemente abultado debido a la cantidad de comida que había ingerido en cuestión de minutos. Él no se había quedado atrás, pero no se había vuelto loco cuando conoció el sabor de la pizza. Ella, en cambio, se había concentrado en pedir más y más pese a que no era el único banquete a su alcance. Sus mejillas estaban rojas y su cabello rubio, casi blanquecino, se encontraba es