Mis hombres entraron de manera apresurada, el tiempo que les había pedido anteriormente había pasado.
—Te doy dos opciones Efraín, puede irte con tu esposa a otra ciudad, si es posible otro país o te quedas y pronto estarás en la cárcel.
—No, no, no. Yo con este infeliz no me quedo más, todos estos años pensé que lo de Valentina fue un incidente aislado, pero ya veo que no, tú eres un depravado y me das asco.
—Chicos, sáquenlo de aquí, quisiera hablar con ella.
— ¿Qué piensas hacer con ella? Es