Por seguridad yo no salía de casa, lo que menos quería era que me siguieran nuevamente, Amelia era la que se encargaba de hacer las diligencias necesarias.
Esa mañana me sentía tan confundida que preferí salir un momento, necesitaba despejar mi mente.
Salí del apartamento, pensaba tomar un taxi e ir hacia un parque que queda en los suburbios de la ciudad. Ese era mi lugar favorito de niña.
—Hola, Valentina. —dijo una voz familiar.
Al girar era Michelle, quien se encontraba parada en la puerta d