Capítulo LV. El dictamen ineludible de la Diosa Miller. Parte 2.
Hanna.
- “¡Per…per…perdón!”- yo trataba de disculparme mientras tosía sonoramente intentando recuperarme. Y no acabar asfixiada sobre la mesa del desayuno.
Mientras, él se limpiaba con su servilleta, el nuevo tratamiento de baño de café a presión, que había recibido.
- “Decididamente necesito ir al psiquiatra, tengo perdidas de memorias, y de sentido común”- pensé sin poder mirar al Alfa, mientras intentaba no morir ahogada con el café, porque de nuevo había olvidado protegerme. - “¿Y tú vas a