Capítulo LIV. El dictamen ineludible de la Diosa Miller. Parte 1.
Hanna.
Poco a poco, abrí los ojos, mientras mi cuerpo saciado y adolorido se resentía placenteramente. Justo en ese momento, las imágenes de la noche anterior volvieron a mi mente, haciendo que me despertara totalmente del sueño, como cuando te echan un cubo de agua fría por la cabeza. Al estar totalmente despierta pude sentir, que alguien me abrazaba desde atrás pegado a mi espalda, no tenía que mirarlo para saber quién era.
Esperé a que me llegara el arrepentimiento, esperé a sentirme dece