62. Tengo derecho a decidir
Al fin respiraban un momento de paz al estar todos juntos nuevamente, como siempre debió ser.
Por ese día no tocaron el tema de lo sucedido, sino que dejaron tanto Gerard como Mía descansar y disfrutar de sus hijos, sintiéndose por primera vez una familia, pasando esa noche tranquila.
Los chicos acostados, las luces apagadas y ambos allí, despiertos con ganas de hacer más que solo mirarse.
—Pensé que no te volvería a ver —Mía rompe el silencio, exteriorizando aquello que siente—, verte caer…