Para ser justos, Sebastian pareció genuinamente ofendedido por eso.
—Ahí es donde te equivocas, Gideon. Le estoy ofreciendo este acuerdo porque me importan ella y Bjorn. Los amo a ambos.
—Y sin embargo —dije—, el sentimiento no es mutuo. No de la manera que tú quieres que sea, al menos —dí un pequeño paso hacia adelante. Mi pecho chocó contra el de Sebastian, pero él no dio un paso atrás—. Bjorn no acudió a ti ese día en el bosque. Vino a mí. Avery tampoco acudió a ti.
La mandíbula de Sebasti