Punto de vista de Avery
El baile ayudó. Por un corto tiempo, al menos.
Sebastian tenía una forma de hacer que las cosas se sintieran más ligeras, y para cuando terminamos de dar vueltas en nuestra tercera canción, me dolían las mejillas de tanto reír y casi me había olvidado del invernadero, y de Gideon, y de la forma en que mi loba había estado arañando las paredes de mi corazón como un animal rabioso durante toda la noche.
Casi.
Pero no del todo.
Ella quería a Gideon. Eso era lo único que