Pasamos junto a algunos lobos que asintieron a Gideon con respeto y me miraron con curiosidad. Creí haber conocido a algunos en la ceremonia de Aceptación de la manada, pero la mayoría eran desconocidos. Gideon no ofreció presentaciones.
Pasamos por una panadería y miré los productos horneados con hambre. Habían pasado horas desde que comí. El café me había calentado el estómago, pero no lo había llenado. Quise preguntarle a Gideon si podíamos detenernos a comprar algo, pero eso me recordó la v