Punto de vista de Avery
—Debí que imaginarlo —hablé con fastidio. Me acerqué con paso firme hacia la bolsa de regalos y la levanté, mirando en su interior una última vez. Sacudiendo la cabeza, me giré hacia la sanadora que había estado trabajando conmigo antes—. ¿Hay algún lugar donde pueda donar esto? —pregunté, sosteniendo la bolsa en alto—. Tal vez a los cachorros de la clínica les gustaría jugar con estos juguetes.
La loba vaciló y luego sacudió la cabeza.
—Aquí no, desafortunadamente. N