Punto de vista de Avery
Nos fuimos a las siete de la mañana siguiente. El cielo estaba gris y encapotado, prometiendo más lluvia en el horizonte. Levanté a Bjorn y lo vestí con un conjunto deportivo abrigado y, mientras yo empacaba el auto, mi madre lo acomodó en el asiento trasero con un termo que contenía más de ese caldo.
—Se ve mejor esta mañana —señaló mi madre una vez que él estuvo instalado—. Como si la promesa de ir ya lo estuviera curando.
Solté un bufido.
—Tal vez podamos dar la v