Me quedé allí parada por un segundo, mirando las puertas cerradas del ascensor. Luego miré hacia el sobre que tenía en la mano. Tenía el emblema de la manada Siempre Verde grabado en el frente.
En el pasado, una invitación como esta me habría alegrado el día. ¿Alguien como yo, una ex sin loba, siendo invitada al banquete de un Alfa guapo? Habría parecido un sueño hecho realidad, una oportunidad para ascender en la sociedad y vestirse de la manera en que solo las mujeres lobas realmente sabían h