—¿Qué vas a hacer?
Extendí los dedos en la tierra, separando mi meñique del resto.
—Voy a cortarme el dedo.
Mi madre se puso pálida.
—¿Qué? No. ¡Avery, no puedes hacer eso!
—Por favor, confía en mí —me tragué el nudo en la garganta y posicioné el cuchillo sobre mi meñique. Si tan solo pudiera lograrlo en un movimiento rápido, terminaría pronto. Los huesos de ese dedo eran pequeños y delicados. Solo necesitaba perseverar—. Si dejo una parte de mí atrás, Gideon pensará que fui atacada por ani