Jessica me miró fijamente durante un largo momento, luego inclinó la cabeza.
—Continúa.
—Me voy de la manada en un viaje de negocios por unas semanas —dije, y vi que ella asentía. Ya lo sabía—. Dierdra se queda atrás. Necesito que alguien la vigile y me haga saber qué hace en mi ausencia.
—¿Quieres que espíe a la Luna por ti? —preguntó Jessica con incredulidad.
—En realidad, Gideon me restituyó como Luna ayer —la corregí. La boca de Jessica se abrió por la sorpresa; no se había esperado eso.