Las lágrimas no iban a detenerse pronto, por más que lo intentara, y solo seguían derramándose de sus ojos. Había llorado tanto que incluso había olvidado la razón por la que estaba llorando.
Pero nunca se había sentido tan patética.
Después de todo y de todas las promesas de no volver jamás aquí, había regresado a la manada de Kane e incluso estaba asumiendo el papel de Luna; sus padres debían estar revolcándose en sus tumbas al verla juguetear con el enemigo, y esos pensamientos le dolían.
Na