Capítulo 74

—¡Gritaré! —lo amenazó Ariel, con la bolsa de compras ya preparada para lanzársela—. Te juro que voy a gritar y…

Alex metió la mano en el bolsillo y sacó una llave, y Ariel solo pudo quedarse mirándolo con la boca abierta mientras abría la puerta junto a la suya y entraba.

La puerta se cerró con un clic, y sus pupilas siguieron ensanchándose mientras observaba el espacio vacío que él había ocupado segundos antes, uniendo las piezas en su cabeza.

No había manera de que pudiera entrar a esa casa
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