Ariel se quedó frente al espejo, vestida con un traje azul marino que había sido confeccionado a la medida de su cuerpo. Se giró de un lado a otro, comprobando cómo le quedaba, y asintió con satisfacción, contenta con lo que veía.
El traje le había costado una fortuna; tenía que quedarle perfecto. Quería causar una buena impresión en su primer día de trabajo, y por eso había arrastrado a Liza a ir de compras con ella y había optado por el traje.
Pudo oír los pasos de Kane sobre el mármol cuando