(Narrado por Luisa)
Gemí, loca de calentura, cuando se colocó frente a mí. El miembro de Dominic estaba a centímetros de mi intimidad empapada.
Masajeó mi clítoris tan fuerte que grité enloquecida de placer. Era tan rico.
— Por favor... — supliqué con respiración entrecortada. Lo quería dentro de mí. Ahora.
— Quieres mi polla dentro de ese tu coñito, ¿no es así, mi amor? — provocó con un brillo malvado en sus ojos, frotando su miembro contra mi intimidad—. ¿Quieres que te folle con fuerza, Luis