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Acomodé la bufanda en mi cuello. Tenía suerte de que hoy hubiera amanecido un día frío. La prenda adicional de ropa escondía perfectamente el maldito chupón que Dominic había hecho en mi cuello. El desgraciado realmente gustaba de marcar mi piel.
— Bredeiro es bueno — dijo Alicia, comiendo una cucharada del dulce, mientras Isabella cogía de dentro de la olla otra cucharada de brigadeiro.
No me tomé el trabajo de corregir a Alicia. Nunca acertaría el nombre correctamente.
— Es como dije — dij