El golpe que me había dado había afectado de alguna forma una cosa dentro de mí. Era más que dolor físico o rabia. Era algo más profundo en mi interior... Un sentimiento que no comprendía, que no lograba entender.
— Nunca me apartaré de tu lado, por más que lo desees, mi amor —Dominic susurró cerca de mi oído, lo que hizo que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran—. Eres mía, Luisa. Y haría lo imposible por tenerte solo para mí. Te cazaría hasta en el infierno si fuera necesario —dijo Domini