Atraje el edredón más cerca de mi cuerpo cubriéndome, sentía mis mejillas calientes de vergüenza por toda la maldita situación.
Me forcé a soportar mi maldita vergüenza por haber sido vista casi sin ropa en una cama con Dominic por el bien de todos los que estaban en el dormitorio. Sabía que nada bueno o racional podía venir de un Dominic descontrolado por los celos.
— Luisa, juro que mataré a estos... — Avisó entre dientes, consumido por odio, furioso. Pero antes de que pudiera completar su