Narrado por Luisa
Envolví a Dominic en la manta mientras lo veía dormir tranquilamente en nuestra cama después de largas horas seguidas de sexo.
Oír su respiración y verlo dormir de forma tan pacífica me traía mucha paz. Tenerlo cerca de mí y lejos de todos hacía que todas mis incertidumbres y miedos murieran, aunque fuera por un corto momento.
Acaricié su rostro sin poder resistir a mi voluntad de tocarlo, de saber que todo lo que estaba viviendo era real y no solo una dulce fantasía. Necesita