Después de pasar cinco días más en el hospital, la médica finalmente me dio el alta para volver a casa. Y realmente iba a volver a una casa, pero no sería la mía.
Dom me obligaría a volver a la puta de mi jaula dorada.
No había manera de escapar de este hospital. No con los malditos guardaespaldas del psicópata vigilando la puerta de la habitación donde estaba día y noche. Aparte del hecho de que mi tobillo estaba bien jodido.
Y pedir ayuda a los empleados del hospital para salir de aquí no era