**Lizandra**
Después de hacer una comida rápida, volví a la hamaca en la terraza e intenté entretenerme nuevamente con la lectura, aunque en todo momento mis pensamientos me llevaban lejos, y no me refería a los escenarios fantásticos descritos en el libro.
La casa de los Braganza era enorme, así que jamás escucharía cuando todos llegaran de la barbacoa, pero como aún no eran ni siquiera las dos de la tarde, permanecí acostada tranquilamente, hasta que escuché un estruendo muy fuerte.
¿Bateron