Rendirse

Lizandra

Las manos de Heitor recorrían todo mi cuerpo y eso me dejaba ardiendo, mi cuerpo clamaba por algo más, lo que me hizo intentar demostrarle todo lo que estaba sintiendo en ese momento con mis acciones. Le besé apasionadamente y pegué mi cuerpo al suyo, sintiendo a cambio un bulto duro y potente contra mi vientre, suspirando con los movimientos que él hacía.

Y cuando Heitor se corrió sobre la tela de mis bragas, creí que iba a explotar de la maravillosa sensación que provocaba en mi int
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