Heitor
Me tumbé en el colchón y tras deshacerme del condón por todos los medios posibles, tiré de Lizandra para que se tumbara conmigo. Unas cuantas sospechas cruzaron mi mente en ese momento, pero realmente no quería pensar en ello ahora. La sensación de relajación era máxima y el hecho de que Lizandra estuviera aferrada a mí sólo hacía que todo fuera más pleno y... perfecto.
— Ha sido maravilloso — comentó Lizandra con la cara pegada a mi pecho.
- Sí, lo fue — No intentaba complacerla.
Podría