Cuando el Alfa Diego recuperó la conciencia, las lágrimas corrían por su rostro altivo que antes irradiaba poder y control. ¿Cómo pudo haberlo olvidado?
La transformación de Ariana jamás volvió a ser la misma después de aquella noche maldita, cuando enfrentó a tres sicarios de la Manada Luna Roja que la hirieron con armas de plata.
Cada herida le había robado parte de su esencia, pero aún moribunda, había encontrado fuerzas para arrastrarlo a salvo, sacrificando lo poco que le quedaba de vida p