Me traje a ambos, los llevé a mi casa, trasladé también a la nana, para que esté con ellos, Sara no quería al principio, pero cuando le recordé que su casa ahora es un caos entre Albert y Nikola. Cayó a la razón.
Termino cediendo a mi sugerencia, les arreglé una habitación, tanto a la nana como a mi hijo, porque en estos días pienso personalizarle un dormitorio exclusivo para él. Sara se siente extraña, pero quiero que ella este donde la hice sufrir porque ahí mismo la haré muy feliz.
Estamos