Después de almorzar juntos en el comedor, Brenda y Haidar regresaron a la oficina. El árabe se acomodó en su silla cómoda, mientras Brenda se sentaba en uno de los sofás, sacando su teléfono para distraerse un poco. Fue entonces cuando Haidar recordó algo importante: tenía una junta pendiente, una reunión a la que no podía faltar. Justo en ese momento, Aurora, tan eficiente como siempre, apareció en la puerta.
—Señor Abdelaziz, estoy aquí para recordarle que tiene una junta pendiente. Todos ya