Al pasar los días, Andrei pensó que ella lo extrañaría, que sentiría la falta de su presencia y que tomaría la decisión de volver a su lado, pero eso no pasó.
Por su parte, ella solo se acostaba en su cama, no pegaba el ojo en toda la noche cómo él, quién pensaba en ella cada segundo, minuto y hora del día.
La verdad, Elisa no sabía qué hacer allí y se preguntaba por qué no estaba de nuevo a su lado, al menos para bailar y que le ofreciera esa sonrisa que tanto le gustaba.
Pero luego pensaba