Elisa quería más de eso, quería que Andrei no se moviera de ahí.
Él volvió a sonreír dentro de ese beso para abrir su boca y abarcar lo que podía, para cerrarla llevando consigo un poco de su piel para luego soltarla en forma de beso, haciendo ese sonido húmedo que logró que la excitación de Elisa se encendiera más.
Ella apoyaba su cabeza en el sofá, abriendo sus piernas más relajadamente, una descansaba en la cima del mueble y la otra estaba recogida a la altura de la cabeza de Andrei, mientr