— ¡Mad!to infeliz! — Gritó Mikaela golpeando a su esposo en la cara varias veces. — ¡Son unos desgraciados!, ¡no quiero volver a verlos!, ¡te voy a pedir el divorcio y te voy a quitar todo!, ¡¿me escuchaste?!, ¡todo!, ¡y tampoco vas a volver a ver a tus hijos, perro inmundo! — Voceo la mujer frente a todos sin dejar de golpearlo.
— ¡¿Qué?!, ¡no cariño, tú no puedes hacerme eso!, ¡por favor, perdóname, no es culpa mía, te lo juro, fue esa mujer la que me amenazó con mostrarte las viejas fotos y