—¡No puedes dejarlo subir! —susurró Chloe, presa del pánico—. Si me ve aquí…
—Él no te verá —la tranquilizó Ethan —. El cristal de mi oficina es unidireccional. Él verá una pared de espejo, mientras tú podrás ver cada expresión de su rostro. Quédate donde estás, Chloe. Es hora de que veas quién es r