Chloe miró el papel y palideció. El mundo se le vino encima. ¿Cómo había conseguido eso? ¿Quién se lo había dado?
—Julian, estás borracho... no sabes lo que dices... —intentó defenderse, pero la voz le salió en un hilo.
—¡No me vengas con eso! —gritó él, y algunas cabezas empezaron a girarse a lo le