Final.
La noche envolvía la inmensa mansión Harrison.
Habían dejado atrás el glamour del Hotel, los flashes de los fotógrafos, los brindis elegantes y las miradas de envidia.
Ahora, despojados de la multitud, solo eran Chloe y Ethan.
Estaban de pie en el gran balcón de su habitación, sintiendo la su