Cap. 68: ¡Quizás era demasiado tarde!
El ambiente del bar era discreto, con luces tenues y un murmullo constante de conversaciones en el aire. Ángelo estaba sentado en una mesa apartada, girando un vaso de whisky entre sus manos sin probarlo. La puerta se abrió, y Matteo apareció, con su usual porte relajado, saludando con un gesto antes de dirigirse hacia él.
—¿Qué pasa, viejo amigo? —preguntó Matteo al sentarse, observando el semblante sombrío de Ángelo—. Parece que llevas el peso del mundo en los hombros.
Ángelo dejó el vaso sob