Debbie estaba sentada con el cuerpo tembloroso y las manos entrelazadas con ansiedad. Su pecho palpitaba de forma descontrolada mientras miraba a Freya, que estaba sentada apoyada en la cama del hospital. La nariz de Freya, que ya había sido tratada, todavía tenía cicatrices. Su mano derecha dislocada tampoco podía moverse todavía.
"Freya, ¿cuál es nuestro destino ahora?", preguntó Debbie con inquietud.
Cuando recibió una llamada de Freya que estaba en el hospital, Debbie fue inmediatamente a v