"No te obligues a trabajar si aún te sientes mal".
Axelle se volvió hacia Elea, quien ya se estaba arreglando para ir a la oficina. Una falda color salem y una chaqueta del mismo tono cubrían sus brazos, pues llevaba un top blanco sin mangas.
"Ya me encuentro mejor, no te preocupes", respondió Axelle mientras se acercaba a Elea, quien se ponía el reloj.
"No me preocupo por ti, sino por tu abuelo", dijo Elea mientras se rociaba perfume en la nuca. Axelle, parada junto a ella, quedó impresionada